Juan Manuel Jiménez Muñoz
Médico y escritor malagueño.
Enhorabuena, compañeros y compañeras. Sólo soy un pobre galeno jubilado, pero vosotros, a pie de obra todavía, estáis luchando por el futuro de la Sanidad y de la profesión. Mucha gente no lo entiende, y piensa que lo que está pasando esta semana no le atañe. Ya se irán enterando. Quinientos médicos se marchan a Europa cada año. Además, habrá 80.000 jubilaciones en los próximos cuatro años. Además, el número de médicos que abandona la profesión antes de tiempo es incalculable. Y además, el número de médicos que aconseja a sus hijos no escoger la carrera de Medicina, también es incalculable. De enfermería, más de lo mismo. Cuando ya sólo queden farmacéuticos, veterinarios y homeópatas para atendernos, esa gente que ahora calla se preguntará por qué.
Las cifras no engañan: mientras Yolanda Díaz va a conseguir una reducción de la jornada laboral máxima para el resto de trabajadores de 37,5 horas semanales, el Ministerio de Sanidad impone a los médicos una jornada máxima de 48 horas semanales.
Las cifras no engañan: mientras la edad de jubilación está establecida a los 67 años como norma general, el Gobierno de Euskadi acaba de proponer al Ministerio de Sanidad que eleve la edad de jubilación para los médicos hasta los 72 años.
Las cifras no engañan: los médicos son los profesionales con más probabilidad de ser agredidos en el ejercicio de su profesión.
Las cifras no engañan: los médicos tienen el doble de riesgo de suicidio que la población general.
Queridos compañeros: el pasado lunes hicisteis un paro general en toda España, y mañana jueves, 13 de febrero, os vais a manifestar masivamente ante las puertas del Ministerio de Sanidad. Es insoportable que la ministra de Sanidad, Mónica García, médica y madre, pretenda suplir la falta de profesionales con más carga sobre vuestras costillas. Y es intolerable que pretendan obligar a los MIR recién acabados a permanecer con exclusividad en el sistema sanitario público durante sus primeros cinco años de trabajo. Sólo conseguirán lo contrario: que se vayan los MIR al extranjero.
Por primera vez en la historia, habéis logrado unir a todos los compañeros médicos, a todos los sindicatos representativos y a todos los Colegios Médicos de España. No dejéis pasar este momento de fuerza. El Estatuto Marco que se está decidiendo estos días puede ser la puntilla para la profesión o, tal vez, mediante cambios profundos en el sistema sanitario, el punto de arranque para que cese esta horrible sangría de profesionales.
Y no olvidéis que tenéis dos herramientas poderosísimas de presión, las únicas que les duele a la administración: la dimisión en bloque de los tutores MIR y la dimisión en bloque de los directores de los Centros de Salud y de los Jefes de Servicio de Hospital.
Os deseo lo mejor, y os prometo una cosa: mi palabra siempre estará a vuestro lado.




